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Mostrando entradas de abril, 2010

El que busca, ¿encuentra?

Madre (con cara de enojada) e hija con sonrisa de lata se dirigen hacia la parada del colectivo del Hospital Naval. La nena sonreiría mas si los metales que sujetan sus dientes se lo permitiesen. Hace preguntas de manera simpática, pero el mal humor de la madre domina la escena.  Ya una vez en la fila del colectivo se escucha que conversan: ―  No sé. No sé en qué momento te voy a comprar eso ahora - dice la mamá como si pensara en voz alta. ―  Ma,  ¿qué colectivo nos tenemos que tomar? - pregunta la hija con un tono dulzón de yo no hice nada. ―  El 112, Camila . Sí, el 112 porque así nos bajamos en Álvarez Thomas y te compro eso en una farmacia que está ahí en la esquina - continúa la mamá como pensando en voz alta. ―  Ay, espero que no tarde mucho porque sino me aburro demasiado y no quiero - comenta la niña como si estuviera participando de una conversación diferente (o evadiendo un reto que se veía venir) mientras mira detenida y exageradamente los...

¿Tanto lío por eso?

El ruido a portazo feroz se metió por un momento en su sueño, pero inmediatamente se dio cuenta de que se trataba otra vez de lo mismo. Los gritos graves y las contestaciones en llanto agudo eran la señal: debía esconderse debajo de la cama. Ella no lo estaba viendo, de hecho nunca lo habían hablado, pero sabía que lo hacía y no esperaba mucho menos de su hijo. Él esperaba impaciente que la serenata de insultos terminara para que alguno de sus sueños continuaran su curso en el lugar donde generalmente se crean y no debajo. Desde hacía algunos meses se había hecho más frecuente la visita nocturna al escondite. Fue por eso que para esa época había mejorado su estrategia: no solo se resguardaba en la oscuridad de la cama sino que la tendía cuidadosa y, a la vez, rápidamente para aparentar que no estaba durmiendo en casa. Esa noche, entonces, no fue la excepción: abrió los ojos en vano, tendió la cama a ciegas, se tiró de panza al suelo y se deslizó hacia una oscuridad más acogedora. El o...